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Qué ver en La Hiruela en un día: Tranquilidad y naturaleza al norte de Madrid
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Escrito porKaren Goncalves

Jul 30, 2020

30 julio, 2020

¿Te apetece una escapada sorprendente y no sabes a dónde ir? Si es así, aquí hay un destino inusual y muy cercano a Madrid, perfecto para un viaje en coche.

En el límite norte de la Comunidad de Madrid, a 105 kilómetros de la ciudad y ya casi en Guadalajara, un valle a 1.200 metros de altitud esconde una pequeña aldea del siglo XII.




Gracias a su situación de aislamiento, encajonada en un paisaje quebrado de montes, dehesas, valle y arroyos, La Hiruela, con sus 55 vecinos actuales, se ha mantenido inmune al paso de los siglos: sus casas de piedra, adobe y madera de roble mantienen la estructura original de tiempos medievales.

Los escasos habitantes siguen cuidando de sus vacas y huertos frutales, la naturaleza crece silvestre, las calles están llenas de gatos y en los alrededores se conservan molinos, carboneras y otros edificios tradicionales.

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Lo mismo ocurre con la Sierra del Rincón, en la que se enclava el pueblo: fue catalogada Reserva de la Biosfera en 2005 por tratarse de un ecosistema cuyo paisaje se ha conservado inalterado a lo largo del tiempo.

Todo esto convierte a La Hiruela en el lugar que todo el mundo tiene en la cabeza cuando piensa en “escapar del ruido de la ciudad”.

Este reconocimiento viene a premiar el esfuerzo de sus vecinos por vivir de forma sostenible con su entorno natural singular. Ya que como Reserva de la Biosfera se premia a aquellos lugares representativos de los diferentes hábitats del planeta en los que el ser humano vive de forma armoniosa con el medio ambiente.

  ¿Qué ver en la Hiruela?

Esta localidad, es un lugar atractivo para los amantes del senderismo, la caza de hongos, las comidas campestres y la observación de accidentes geográficos como barrancos, lomas y prados.




Llegando a La Hiruela por la estrecha y sinuosa carretera, sentirás que el aire es más puro y la naturaleza se hace notar: nos recibe un agradable aroma de tilos.

Dejando el coche a la entrada –es obligatorio los fines de semana-, penetramos a pie en unas calles muy tranquilas. Caminando, enseguida llegaremos al final del pueblo, donde se encuentran la iglesia barroca de San Miguel Arcángel, del siglo XVII, y el Museo Etnológico, un buen punto de partida para conocer los ancestrales modos de vida de los hiruelenses que se emplaza en el antiguo frontón cubierto.

La primera parada es el Molino de la Hiruela o Molino Harinero, un edificio restaurado recientemente cuyas primeras referencias datan del siglo XVIII.

Situado a la orilla de un joven río Jarama, de aguas frías y cristalinas próximas a su nacimiento, fue durante la mayor parte del tiempo el molino comunal de La Hiruela, y continuó en funcionamiento hasta que se abrió la primera panadería en el pueblo, en 1975.




Otro enclave recuperado es el antiguo Colmenar, en el llamado Prado Viejo, donde se producía el que fue uno de los pilares de subsistencia en La Hiruela: la miel. Varias hileras de “corchos”, como se denomina a las colmenas construidas en troncos huecos, ofrecen un pintoresco paisaje que según los vecinos del pueblo tiene más de 200 años de antigüedad.

Y no muy lejos, encontraremos el que fue otro de los pilares de la economía tradicional de La Hiruela hasta mediados del siglo XX: la Carbonera. En esta primitiva construcción de madera se producía carbón vegetal de roble, fundamental para los hogares antes de la introducción del gasoil y la electricidad, que después los vecinos vendían por los pueblos de los alrededores.

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Para reponer fuerzas tras la caminata, nada mejor que sentarse a tomar algo en el bar-social La Hiruela, instalado en la antigua escuela a falta de niños empadronados. Y si queremos pasar a mayores, tanto Casa Aldaba como La Hiruela –los dos restaurantes del pueblo- ofrecen excelentes platos de la gastronomía local.

Quienes también deseen pasar la noche en el pueblo, existen varias opciones de alojamientos rurales que es recomendable reservar con antelación.




Si vas desde Madrid por la A1 y sales en el desvío de Buitrago de Lozoya enseguida empiezas a meterte por carreteras pequeñas que atraviesan pueblos tranquilos, por paisajes apartados donde cada vez te encuentras con menos coches y más vacas. Con menos gente y más vegetación. La sensación de conducir por esos lugares, sin prisas, relaja tanto…

De vez en cuando toca apartarse en algún camino, parar y escuchar el agua de algún río, fotografiar unas vacas o mirar cómo atardece entre las montañas. Y luego está el puerto. Ese puerto que primero sube y luego baja hacia el valle donde está La Hiruela. 

Para completar esta labor educativa y preservadora de las tradiciones del lugar, se organizan visitas guiadas por algunas de estas sendas y en el pueblo también se ha abierto un pequeño museo etnográfico que expone otros utensilios y enseres de la vida rural de antaño. Un pequeño granito de arena para que el pasado no caiga en el olvido y enseñar a las nuevas generaciones cual era el día a día del mundo rural.



Ahora una de las actividades económicas del pueblo, por no decir la principal, viene asociada al turismo rural.

Por eso donde antes solo había casas de pueblo y actividades agropecuarias ahora también hay restaurantes, alojamientos rurales o actividades didácticas.

  ¿Dónde comer en la Hiruela?

Hay tres restaurantes en los que poder degustar algo de la gastronomía local junto a platos de cocina de mercado:
       Casa Aldaba: Abierto en una casa rehabilitada singular, ya que se levanta sobre una roca que forma parte de la estructura como muro de carga. Ofrece un menú principal por 22 € (bebida no incluida) y un menú infantil por 10€. Tiene dos turnos de comidas, a las 14:00 h y a las 15:30 h, aunque luego se ajustan a lo que la demanda les imponga. Tienen buena carta de vinos, el ambiente es acogedor y conviene no perderse su postre de “pero” (manzana típica de la zona cuya recolección otoñal se celebra con una fiesta) con queso.
       Bar-Restaurante La Hiruela: Es el más modesto de los tres y el más económico. Su magnífica terraza compensa el carácter recio del dueño. Buen sitio para tomar unas cañas o un café mientras se disfruta de las vistas.
       Ad Libitum: Abierto también en una antigua casa rehabilitada, ofrece un menú degustación por 30 € (bebida incluida)…



  ¿Cómo llegar a La Hiruela?

Se encuentra en el noreste de la Comunidad de Madrid, a unos 100 Km de la capital y lindando con la provincia de Guadalajara.

Para ir en coche la mejor opción es desde la Autovía A1 (dirección Burgos), desviándose a la altura de Buitrago de Lozoya por la salida 76 hacia la carretera M-137 que conduce hasta La Hiruela.

Hay unos 20 minutos de buenas curvas en la M-137, así que conviene no correr y tomárselos con calma. Algo que evitará el mareo de los pasajeros y dejará tiempo para disfrutar de las vistas que ofrece el recorrido.

Para más información visita: Turismo La Hiruela

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Soy Karen, viajera y fotógrafa viviendo en Madrid. Me gusta explorar el mundo a través de viajes más profundos y experiencias locales más significativas. Soy una amante de la aventura, el aire libre y todo lo relacionado con la comida. ¡Acompáñame a dar un paseo!

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